Papeleo

El verano se acerca y en KINELOGY estamos pisando el acelerador para concluir el ‘dossier’ de LOS AMORES INCONCLUSOS. El dossier es un documento de cientos de páginas en el que se describe no solo qué película queremos hacer sino como la queremos hacer. Entre otros documentos incluye el guión literario, las memorias artísticas, el guión técnico, el reparto, la configuración del equipo técnico, el plan de rodaje, el calendario, el presupuesto, y el plan de explotación. Es decir, describe cualquier aspecto necesario para convertir la película en una realidad. Equivale al ‘plan de empresa’ de una actividad económica. El ‘dossier’ resulta imprescindible cuando se trata de encontrar coproductores, patrocinadores, o cualquier otra fuente de financiación. Por eso es tan importante desarrollar un buen dossier. El dossier tiene, en primer lugar, una utilidad interna. Te obliga a pensar en todos los detalles, hasta en el más pequeño; a organizar la producción de forma sistemática y pormenorizada. En segundo lugar, se convierte en el ‘plan de empresa’ de la película necesario para desarrollar la producción ejecutiva (la búsqueda de financiación). Finalmente, cubierta la financiación, acaba convirtiéndose en la guía –en la ‘biblia’– para organizar la producción. Por eso es tan importante trabajar con el máximo rigor ese ‘dossier’ que es en lo que estamos ahora.

Frank Toro

Anuncios

Fotografía, Arte, Música

Tan importante como lo que vamos a filmar (el guión) es COMO lo vamos a filmar (colores, decorados, música). Y precisamente en eso estamos trabajando ahora. Mientras Sara última los planes de trabajo, la configuración del equipo y el calendario de rodaje, como director, estoy redactando las memorias artísticas que describen aspectos como la fotografía o el arte. El desglose en secuencias determinó que lo que se va a ‘mover’, más que la cámara, es lo que pasa delante de la cámara. Dicho de otra forma, la realización (que más o menos vendría a ser – ¿donde ponemos la cámara?) seguirá un estilo ‘neutro’ o ‘clásico’. Predominarán los planos secuencias, los planos ‘americanos’ y las conversaciones plano-contra-plano. Pero es lo que pide una historia intimista como LOS AMORES INCONCLUSOS. Otro aspecto fundamental es la fotografía. Es decir, si los colores serán vivos (saturados) o apagados (desaturados), si la luminosidad será alta (dominio del blanco) o baja (dominio del negro), o que tonos (colores) van a predominar. Pero no solo es la fotografía. El arte (decorados, vestuario, objetos) también es un aspecto clave en la planificación artística. Fotografía y arte son dos aspectos tan importantes como para justificar la contratación de un director para cada una de esas áreas (director de fotografía y director de arte). En la entrega de premios como los Oscars o los Goyas las ‘estatuillas’ que se entregan a esos directores son de las más destacadas. El otro aspecto básico en la concepción artística de una película es el diseño sonoro (música, efectos). La música puede llegar a salvar (o hundir) una película. Pero en eso consiste la (buena) dirección: en conjugar todos los elementos necesarios para potenciar el guión –la historia– de forma que el espectador se emocione… mientras más, mejor.

Frank Toro

Mentiras

Cerrado el guión técnico –la película imagen a imagen– ahora estamos planificando las sesiones de rodaje (calendario), determinando el equipo humano necesario para grabar esas imágenes y elaborando el presupuesto. Trabajo de despacho. Y como no quiero aburrir a nadie con detalles técnicos, seguiré intentando responde a la pregunta ¿de qué va LOS AMORES INCONCLUSOS? Una respuesta alternativa a la de la semana pasada es decir que LOS AMORES INCONCLUSOS es una película sobre la mentira. Los cinco protagonistas viven atrapados en una mentira. Dani esconde su amor obsesivo por Eduardo, Verónica oculta a su madre que es lesbiana, Soledad no quiere ver que su hija nunca se casará (por lo menos con un hombre), Eduardo es incapaz de aceptar que su relación con Sandra ha acabado y Adolfo no admite no estar hecho para vivir en pareja. Todos ellos mienten para no enfrentarse a una realidad que les resulta demasiado dolorosa. Dani teme perder el aprecio de los demás si se descubren sus deseos homoeróticos. Verónica se siente culpable por no haber sido una buena hija y no quiere dar otro ‘disgusto’ a su madre. Para Soledad, admitir que su hija es lesbiana es poner fin a sus sueños. Eduardo, ante el dolor de la ruptura con Sandra, no asume que su matrimonio ha fracasado. Adolfo no quiere renunciar al último sueño que le queda. El drama radica en que todos ellos han llegado a creer sus propias mentiras y como dice Adolfo hacia el final de la película – nada es más agotador que una mentira. La mentira requiere nadar a contracorriente, estar alerta e reinterpretar a cada momento una realidad que no se corresponde con lo que se supone que debería ser. La mentira, además, aleja a los personaje de los demás. En especial, de sus seres más queridos. Los efectos de la mentira son espacialmente devastadores para aquellos personajes –Dani, Verónica y Soledad– que han estado mintiéndose durante más tiempo.

Frank Toro

Sehnsucht

Como anunciábamos la semana pasada esta semana nos hemos estado moviendo por Barcelona. De momento no os podemos adelantar nada ‘oficialmente’ pero si os podemos avanzar que estamos muy contentos con los resultados. La pregunta que más nos han hecho es ¿de qué va LOS AMORES INCONCLUSOS? En esos momentos te das cuenta de lo difícil que es ‘explicar’ una película. LOS AMORES INCONCLUSOS, como cualquier película, no ‘va’ de una cosa, si no de todas aquellas que decidan los espectadores. Por eso intento ponerme en el lugar del espectado y como espectador (nada objetivo) vendría a decir que LOS AMORES INCONCLUSOS narra la historia de Dani que vive enclaustrado en una habitación llena de recuerdos que a la vez son objetos de evasión: videojuegos, ordenadores, comics de súper héroes, ‘mangas’ y música electrónica. Pero de entre todos esos ‘objetos’ el más preciado es el recuerdo de Eduardo – en realidad el único amigo de Dani durante su infancia/adolescencia. Un amigo que desapareció tan pronto como empezó a intuir la naturaleza real de los sentimientos de Dani. Pero Dani anhela un pasado que no existió. Ha olvidado lo infeliz que era durante su complicada adolescencia. Una infelicidad que, además, desencadenó el “accidente” que le dejó parapléjico. Años después, el sentimiento de Sehnsucht – ese profundo deseo de algo intangible que nunca ha existido ni existirá – marca la vida de Dani. Si antes del “accidente” Dani soñaba con un futuro imposible, ahora, sueña con un pasado que solo existe en su imaginación. Lo que limita la vida de Dani no es la silla de ruedas sino ese constante Sehnsucht.

Barcelona

Como avanzaba la semana pasada, Sara (ayudante de dirección) y yo (dirección) hemos estado elaborando el guión técnico de la película – planificando todos y cada uno de los planos (o posiciones de cámara) que conformarán LOS AMORES INCONCLUSOS. Ahora, con el guión técnico en las manos, podemos empezar a planificar las sesiones de rodaje (calendario), cerrar el presupuesto y localizar escenarios. La semana que viene estaré en Barcelona – escenario de LOS AMORES INCONCLUSOS – entrevistándome con futuros colaboradores y posibles instituciones colaboradoras. Muchas veces nos han preguntado de donde somos realmente. La verdad es que un poco de todas partes. La productora, KINELOGY PRODUCCIONES AUDIOVISUALES, tiene su sede social en Madrid pero más o menos la mitad del equipo somos de Barcelona y la otra mitad de Madrid. Supongo que eso hace que trabajemos tanto en una ciudad como otra. Pero para LOS AMORES INCONCLUSOS elegí Barcelona (esa fue una elección personal mía) porqué (no me preguntéis porqué) siento que esa es una historia que le ‘pega’ a Barcelona. En toda decisión, o por lo menos eso defiende últimamente Eduard Punset, priman los factores emocionales (aunque nos empeñemos en creer que priman los racionales). Las ciudades en las que hemos crecido, en las que hemos desarrollado nuestra personalidad, en las que hemos tomado decisiones tan importantes como que íbamos a ser en la vida, o en la que nos hemos enamorado por primera vez, nos marcan para siempre. Es el Madrid de Pedro Almodóvar o el Nueva York de Woody Allen. En mi caso, la ciudad que me ha marcado no es una, si no dos: Barcelona y Nueva York. Son las ciudades en las que realmente se ha ‘cocinado’ Frank Toro. Así que no os extrañe si esta u otras películas acaban sucediendo en una de esas dos ciudades o sus alrededores (por ejemplo Port Washington, NY)… siempre junto al mar.

Frank Toro