El merecido descanso

¡Por fin hemos (casi) cerrado el ‘dossier’! Habéis realizado TODOS un estupendo trabajo y ha llegado el momento del merecido descanso. Gracias. Tras el descanso estival nos esperan grandes retos. Nunca ha sido fácil encontrar financiación para una película y menos ahora. Pero sabemos que tenemos un estupendo proyecto entre manos. Un proyecto para creer y en el que creemos. Contamos con un estupendo guión, todo un ‘dream team’ técnico, un reparto de lujo que pronto desvelaremos y si algo nos sobra es ilusión y ganas de trabajar. También quiero dar las gracias a todos aquellos que sin ser parte del equipo nos estáis apoyando de forma incondicional. Gracias a vosotros también. Pero ahora es el momento de descansar para regresar en septiembre con todas nuestras fuerzas renovadas. Durante el mes de agosto no habrá entradas en el blog de LOS AMORES INCONCLUSOS. Estaremos descansando. Nos vemos en septiembre dispuestos a seguir batallando para convertir LOS AMORES INCONCLUSOS en una realidad. Felices vacaciones a todos.

Frank Toro

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Parálisis…

No es nuestro caso, precisamente. Seguimos trabajando como hormiguitas para cerrar el dossier de LOS AMORES INCONCLUSOS antes de las vacaciones. Como hablar de trabajo administrativo, que es lo que hacemos ahora, no suele resultar especialmente divertido seguimos desgranando algunos secretos de la película. Hasta ahora hemos desvelado algunos de los temas y motivos principales: los secretos, las mentiras y el ‘Sehnsuch’. Otro motivo recurrente es el de la ‘parálisis’. Los miedos, las mentiras, el autoengaño, paralizan a los personajes. En el caso más dramático, el de Dani, la parálisis ha llegado a ser física – materializada en la lesión medular que le obliga a usar silla de ruedas. En Eduardo, la parálisis se manifiesta de una forma mucho más sutil. Eduardo se pasa horas mirando un teléfono móvil que nunca sonará. Esa actitud pasiva es la única forma de prolongar la ilusión de que Sandra, en un momento u otro, se arrepentirá de haber tomado la decisión que tomó. Actuar resulta doloroso porqué supone enfrentarse a los peores temores, pero, también, es la única forma de avanzar, de evolucionar. Las aguas estancadas se pudren. El agua tiene que fluir. El problema es que las aguas de las vidas de Dani, Verónica y Soledad, se quedaron estancadas hace demasiado tiempo. Solo un desarrollo inesperado de los acontecimientos obligará a Dani, Eduardo, Verónica y Soledad a superar sus respectivas ‘parálisis’ vitales.

Claroscuro

Esta semana me han preguntando por qué es tan oscuro el diseño de este blog. Por qué un fondo tan negro y unas letras tan blancas. Por supuesto no es casual. La narrativa de LOS AMORES INCONCLUSOS, al igual que las vidas de sus personajes, se desarrolla en un continuo claroscuro. En las vidas de Dani, Verónica y Adolfo no hay sitio para el término medio. De la misma forma, la película pasa del más intenso dramatismo a la risa más desacomplejada, del amor al desamor, de la euforia a la melancolía, sin orden de continuidad. No en vano, Dani, Verónica y Adolfo, en un momento de sus existencias, se debatieron entre la vida y la muerte. Todo se redujo a vivir o morir y esa es la más radical de las oposiciones. En consecuencia, LOS AMORES INCONCLUSOS solo podía ser una película de claroscuros, una montaña rusa emocional que conduce al espectador de una emoción a otra en segundos. Por eso el ‘look’ de LOS AMORES INCONCLUSOS –su aspecto visual– se basa en el claroscuro. Vivos destellos de luz y color sobre negro, a veces un negro negrísimo. Pero también oscuras sombras sobre blanco, a veces un blanco muy blanco. Pero… como la vida misma.

Frank Toro