Diseño Visual

Ha pasado una semana y aquí está lo prometido: la segunda entrega sobre el tratamiento de la película. Si la semana pasada nos preguntábamos donde ubicar la cámara y como moverla, esta semana nos interesamos por el aspecto visual de la película. Es aquí donde entran en juego dos campos, o disciplinas, esenciales en cualquier película: fotografía y arte. La fotografía se refiere básicamente a la luz, las sombras, la ‘temperatura’ o color de la luz y el cromatismo (el color en sí o la falta de él). Como ya adelantamos en otra entrada de este blog, la fotografía de LOS AMORES INCONCLUSOS se caracterizará por una luminosidad y una saturación bajas. Es decir, la película será más bien ‘oscura’ y los colores apagados. Es lo que le va a una historia de secretos y emociones reprimidas. En los planos interiores –en especial los nocturnos pero también los diurnos– abundarán las luces oblicuas, las sombras y el negro intenso. Hay que tener en cuenta que Dani, por ejemplo, apenas sube la persiana de su habitación. Eso no quiere decir que no nos encontremos de vez en cuando con planos bañados de luz. Como por ejemplo, los planos diurnos en la cocina que es el espacio más luminoso de la casa pero donde apenas entra Dani. Otro espacio luminoso será la cocina de Teresa (la madre de Dani) aunque allí la paleta de color será fría como la relación entre madre e hijo. En todo caso, nos encontraremos ante una concepción fotográfica que se mueve en el claroscuro. En cuanto a arte se refiere (decoración y atrezzo), la concepción es muy ecléctica. Tanto Dani como Eduardo son personajes desubicados. El hecho de que gran parte de la acción se desarrolle en un antiguo piso compartido por el que posiblemente han pasado decenas de personas, permite un trabajo de arte en el que se mezclan elementos de diferentes épocas y estilos. Sobre una base de entre los años sesenta o setenta (marcos de puertas y ventanas, interruptores eléctricos, baldosas en baño/cocina) se sobreponen muebles baratos pero llamativos de las décadas de los setenta, ochenta, noventa y actuales. Muebles y objetos sin una aparente coherencia estilística – han sido aportados por diferentes personas en diferentes momentos. El reto del equipo de arte será crear coherencia a partir de ese aparente desorden/caos. El espacio final resultará de difícil clasificación en respuesta a la desubicación emocional de los personajes. Una vez más, todo al servicio de la historia que queremos explicar.

Frank Toro

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Diseño de realización

Mientras esperamos a Godot y poder ofreceros novedades importantes sobre la producción de la película abrimos una trilogía de entradas sobre el tratamiento de la película. La primera entrada, esta, versa sobre el estilo de realización. La segunda entrada se centrará en el diseño visual y la tercera en el diseño sonoro. Así que vamos a por la primera. LOS AMORES INCONCLUSOS es una historia de ‘interiores’ – tanto en sentido literal como metafórico. La clave está en la historia y en las interpretaciones de los actores. La realización se pone al servicio de la dramaturgia adoptando un estilo ‘clásico’ – sobrio pero solvente que prima el movimiento de los actores por encima del movimiento de cámara. El estilo de realización se inspira en el esquema de realización de películas como Hannah And Her Sisters (1986) de Woody Allen o Broken Flowers (2005) de Jim Jarmusch en las que predomina el plano secuencia. En esos filmes un número importante de secuencias se planifican sobre la base de un plano-secuencia con diferentes insertos para situar la secuencia (plano de situación), indicar elipsis, establecer visión subjetiva (lo que un personaje ve) o acentuar momentos cumbres en la narración (como una epifanía o revelación). Para los diálogos largos, si embargo, se recurre al esquema clásico de plano-contra-plano. Excepto en momentos muy puntuales. La ‘austeridad’ de la realización, sin embargo, contrasta con el riguroso trabajo de dirección de actores y una cuidada puesta en escena/composición de imagen. Dicho de otra forma –las energías se concentran en lo que sucede delante del objetivo convirtiendo la cámara en un elemento eminentemente funcional; solo narrativo en determinados momentos.

Frank Toro

Huir

Si es que al final siempre nos perdemos. Llevamos tantas semanas hablando de memorias técnicas, presupuestos, planes de trabajo, financiación, etc., que al final parece que nos olvidamos de que iba en realidad todo esto: de explicar una historia. Sé que los presupuestos, los planes de trabajo y todo eso es imprescindible, pero también que es fácil perderse. Así que este mes intentaré hablar menos de producción y centrarme de nuevo en el contenido de la película. En entradas anteriores ya escribí sobre algunos de los temas de la película. Hoy vamos a dedicar esta entrada a un deseo que parecen compartir todos los protagonistas del film: el deseo de huir – de escapar de todo. Dani siempre ha deseado huir de sí mismo. Atormentado desde pequeño por la culpabilidad de sentirse diferente, convencido de ser la causa de los desencuentros entre sus padres, su deseo más profundo siempre ha sido ser otro. Eduardo, a diferencia de Dani, no quiere ser otro pero si desea huir de su presente. La infancia y juventud de Eduardo fueron felices, ¿quizás demasiado? Él era el ‘héroe’ del instituto, el deportista envidiado y deseado. Daba por hecho que su vida de adulto sería una vida regalada. Eduardo se veía como un famoso futbolista, viviendo en una lujosa casa con piscina, conduciendo un Ferrari, en feliz matrimonio con Sandra y con dos o tres hijos. Pero nada de eso ha sucedido. Al borde de la treintena, trabaja como auxiliar mecánico en el taller de su tío, ha pasado de ‘héroe’ a ‘don nadie’, Sandra no ha querido tener hijos y, por si fuera poco, ahora ha decidido separarse de él. Sin embargo, esos problemas parecen nimiedades cuando se comparan con los problemas que han tenido que superar Verónica y Adolfo. Ambos, marginados por la sociedad, han debido luchar contra terribles enfermedades. Verónica sufrió un ictus. Adolfo es portador de VIH, ha pedido la visión y en más de una ocasión ha estado a las puertas de la muerte. El deseo de huir es un viejo conocido. Nosotros solo esperamos que pronto podáis ver todas esas aventuras y desventuras en una gran pantalla.

Frank Toro