Vuelve “DelaMissalaMitad”

Vuelve a Barcelona, al Almeria Teatre, la obra de Diversitat Teatral, dirigida por Emili Corral (guionista de “Los Amores Inconclusos”), y protagonizada por Adolfo Álvarez, Judit Saula y Jota Cortés.

La obra estará en cartel desde el 10 de noviembre y hasta el 20. Consulta funciones y horarios aquí.

¡No te la pierdas!

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Así fue el preestreno para mecenas y colaboradores en Barcelona

Por fin llegó el momento tan esperado. La primera gran cita. El compromiso era que vosotros, mecenas, veríais la película antes que nadie, antes del estreno. Y así fue y será para los que aun no la habéis visto –en estos momentos preparamos un segundo preestreno en Madrid.

La primera cita fue el pasado viernes 25 de septiembre en los Cinemes Texas en Barcelona (en breve os informaremos de la nueva cita en Madrid). Más de cien mecenas, colaboradores, actores y técnicos asistieron al primero de los dos preestreno de Los Amores Inconclusos. Fue un encuentro muy especial al que asistieron, entre otros, cinco de los seis protagonistas de la película: Xavi Duch, Laya Martí, Mont Plans, Adolfo Álvarez y Rosa Cadafalch.

Tras las fotos en el vestíbulo del cine, Xavi Duch, Laya Martí, Mont Plans, Adolfo Álvarez, Rosa Cadafalch, Frank Toro y Jesús González presentaron la película y dieron las gracias a todos los mecenas y colaboradores (presentes y no presentes) por haber creído en Los Amores Inconclusos desde el principio. El film se estrenará en noviembre en Madrid y Latinoamérica y –sin duda– disfrutará de un largo recorrido. Habrá muchas proyecciones pero ninguna será tan especial como esta y la que pronto se celebrará en Madrid porque allí estabais (y estaréis en Madrid) vosotros: mecenas y colaboradores que creísteis en Los Amores Inconclusos desde el principio.

Tras la presentación del film se estrenó, a modo de propina y sorpresa especial, el primer cortometraje que dirige Laya Martí (que no solo es una gran actriz) titulado “Cuando ganes un Goya”. También se hizo entrega de las recompensas a mecenas (según la categoría: DVD con la película, CD, camiseta, taza, guión ilustrado, cartel) a los mecenas que asistieron. Y tras todo eso –por fin– llegó el gran momento, el momento tan esperado: la proyección de Los Amores Inconclusos. De esa forma culminan más de dos años de duro trabajo y esfuerzo. Los Amores Inconclusos YA es una realidad. Entre todos, ¡lo hemos conseguido! Nuestra gratitud es eterna. Gracias por haber creído en Los Amores Inconclusos. Echamos de menos a todos los mecenas y colaboradores que no pudisteis asistir pero os esperamos en la próxima cita en Madrid.

Te invitamos a ver alguna de las fotos en este álbum de Facebook:

Así fue el preestreno en Barcelona de la película de Frank Toro para Kinelogy Produccion Audiovisuales

Posted by Los Amores Inconclusos on Lunes, 28 de septiembre de 2015

Memorias de rodaje: vigesimotercera jornada

Martes, 23 de julio. Penúltima jornada de rodaje. ¡Qué alivio! Hasta el aire es diferente. No es ningún secreto que este rodaje, por lo menos para mí, no solo fue un primer rodaje, sino que también un rodaje duro. Las cosas se habían complicado demasiado pero habíamos salido adelante. Mucha gente empezaba a decirme –debes de estar contento, lo has conseguido– A lo que yo respondía –lo hemos conseguido– (en plural, no en singular). Aquel era un proyecto de todos, no solo mío. Y a eso añadía que aun no podíamos cantar victoria, quedaban dos jornadas más de trabajo. Y no eran dos jornadas fáciles. Por supuesto, todo indicaba que saldríamos adelante. Si habíamos sobrevivido 22 jornadas, podíamos salir adelante dos jornadas más. Cuando digo que aquellas jornadas no eran fáciles, lo digo por su contenido dramático. Ya cuando escribí por primera vez aquellas secuencias, me di cuenta de lo difíciles que eran. Debían quedar creíbles (algo que no era fácil) o la película no funcionaría. Por eso las programé al final de todo. Para que los actores que interpretaban los papeles de Dani y Adolfo estuvieran bien “rodados”. Aquel martes, Xavi Duch (Dani) debía hacer el “más difícil todavía”.

Por suerte, a aquellas alturas ya sabía de lo que era capaz Xavi y eso me hacía estar tranquilo. Xavi es un actor excepcional que, con un poco de suerte (creo que la suerte siempre juega un papel en todo esto), llegará a destacar y mucho. Espero, algún día, verlo (premiado) en una gala de los Goya o similar. Y no lo digo por decir. Lo digo con absoluta convicción. Si Los Amores Inconclusos sirve para darle un primer empujoncito, me sentiré más que orgulloso. Pero Xavi no solo es un gran actor, es una persona estupenda. Sencillo, profesional, cooperador y con un sentido del humor y simpatía insuperables. En el rodaje le llamaban el “nino” (“muñeco” en catalán). Porque de alguna forma era nuestro “nino”. Creo que puedo decir, en nombre de todos, que le cogimos mucho cariño a Xavi. Todos. Siempre con una sonrisa y de buen humor (y a veces no era fácil estar de tan buen humor y con una actitud tan positiva).

Llegué a Xavi gracias a Roger Berruzo que había trabajado con él en el teatro. Gracias a los dos. Pedí referencias a Emili (que en todo momento me asesoró con los actores) y me dijo que era perfecto para el papel. Vi unas fotos de Xavi y daba el físico perfectamente. Más tarde nos vimos en el hotel Ommm de Barcelona y el trato estaba cerrado. Ahora –tras ver la película– no me puedo imaginar a otro actor en el papel de Dani. Era un papel difícil, que requiere un actorazo “de Goya”. Tuvimos mucha suerte y lo encontramos. Como anécdota, recordar que en aquella primera reunión, Xavi me comentó que el personaje de Dani era un reto para él porque era muy dramático. Que a él lo que le gusta es reír y que se siente más cómodo en papeles cómicos. Le respondí que lo sentía, pero que le iba a tocar llorar… y mucho. Durante el rodaje, Xavi me dijo más de una vez –¡cuánto me haces llorar! Pero, todo sea dicho, ¡qué bien lo hace! Para ambientarse en el rodaje, Xavi escuchaba música que le traía recuerdos tristes en un reproductor de MP3. Antes de rodar las secuencias más dramáticas estaba (como siempre) alegre y sonriente. Luego se metía en una sala con las ventanas cerradas, sin nadie más, se sentaba en la silla de ruedas, escuchaba música… y, como por arte de magia, salía transformado de allí. Quién salía de aquella habitación no era Xavi, si no Dani (el personaje). Con expresión frágil, con mirada de animal herido, con lágrimas a punto de saltar. Tras la orden de “acción”, aquellas lágrimas saltaban. ¡Y cómo saltaban! Lágrimas, mocos, sudor y todo el dolor que esconde el personaje de Dani.

Sara Sebastián (la montadora), a medida que montaba la película, me decía – ¡Pero que pedazo de actor! Están todos muy bien. Pero este chico… ese chico está de Goya– Como en toda película, sé que habrá cosas que gustarán a unos y que no gustarán a otros. Eso es inevitable. Pero de lo que si que estoy seguro es de que habrá unanimidad en lo que se refiere a la actuación de Xavi. Todo el mundo estará de acuerdo en que Xavi “está que se sale”. Bueno… eso no tardareis mucho en verlo. En cuanto a mi (esto, por supuesto, es extensivo al resto del reparto) ha sido un placer y todo un honor poder trabajar con Xavi Duch.

Memorias de rodaje: vigesimosegunda jornada

Lunes, 22 de julio. Jornada número 22. Entrábamos en la última semana de rodaje. Muy al principio de estas memorias de rodaje explicaba que tenía la sensación de haber hecho despegar un gran “jumbo” (por cierto, construido con material de reciclaje y de forma acelerada). Un “jumbo” que además debía atravesar todo un océano – el inmenso océano de un largo. A aquellas alturas, siguiendo el símil, ¡por fin!, veíamos la pista de aterrizaje. Y no solo eso. Todo indicaba que íbamos a tener un aterrizaje, por lo menos, correcto. En esos momentos me empezaron a asaltar dudas que no me había planteado antes. O mejor dicho, que ni siquiera había tenido la opción de plantearme antes (estaba demasiado ocupado en otras batallas). ¿Cómo quedaría todo aquel material (imágenes y sonidos) una vez montado? ¿Cuadraría unos planos con otros?, ¿Realmente se podría montar una película (por lo menos una película digna)?

Durante la locura de las primeras semanas una tarde hice una escapada (en realidad la única escapada que hice durante todo el rodaje). Fue un día en que el rodaje acabó pronto. Necesitaba salir del piso/set de rodaje en el que estaba viviendo y bajé a CCCB donde había una estupenda exposición sobre Pasolini. Sin duda, aquel era el mejor momento para ver aquella exposición. En ningún otro momento de mi vida podría haber entendido mejor las vivencias que se reflejaban en aquella exposición. Recuerdo de forma muy especial la sala dedicada a la primera película de Pasolini. En ella, había grabaciones y textos sobre las memorias de aquella primera película. Pasolini confesaba que durante los tres primeros días de rodaje fue incapaz de dormir más de cinco minutos seguidos. Se despertaba una y otra vez pensando si lo que estaban filmando tendría algún sentido, si los planos encajarían. No sé si eso les pasa a todos los directores noveles. En todo caso, las palabras del gran maestro me hacían pensar que en eso no era el único. Creo que ya comenté que, después del rodaje, más de una noche me desperté pensando si realmente tendríamos películas. Si los planos montarían/encajarían bien. Ahora sé que sí. Los planos se podían montar y Sara (la montadora) ha hecho un gran trabajo. ¡Qué alivio!

En cuanto a aquella jornada, rodábamos en casa de Emilio (artífice, padre y coguionista de Los Amores Inconclusos) y Susana (¡Gracias por tu generosidad sin límites!). Además, contábamos con la aparición muy especial de Rosa Cadafalch. Rosa fue una de las actrices en la versión escénica de esta historia. Rodábamos las secuencias en que Dani visita a Teresa, su madre. Tanto Xavi como Rosa (¿¡cómo no!?) estuvieron estupendos. Con actores de esa talla es fácil. Una vez editadas, son unas secuencias muy bonitas y entrañables. Fue una jornada muy agradable. No sé si era solo sensación mía o si era algo más generalizado. Me parecía notar ya cierto alivio en el ambiente. El alivio de saber que se acercaba el final, que ya habíamos hecho lo más difícil y que demás, habíamos cumplido una misión que no era fácil. Pero aun quedaban dos jornadas más. Dos jornadas en las que había que rodar las que eran posiblemente las secuencias más intensas (debido a su contenido dramático) de la película. Para rodar aquellas secuencias hacían falta dos grandes actores y, por suerte, teníamos esos actores. Pero todo eso lo cuento la semana que viene.

Memorias de rodaje: decimosegunda jornada

Lunes, 8 de julio. Entrábamos en la cuarta semana de rodaje y aquella semana prometía. Al día siguiente, es decir el martes 9 de julio, se incorporaba Roger y en las siguientes 9 sesiones había que rodar más de cuarenta secuencias ¡casi media película! Y no solo eso, algunas secuencias, como la que estaba prevista para el jueves, eran muy largas y complejas. Para no sobrecargar demasiado al equipo, aquel lunes decidimos programar una jornada de grabación solo por la tarde. Así el equipo podía estirar el fin de semana descansando aquel lunes por la mañana. Había que prepararse para lo que iba a venir. Estaba programado rodar el equivalente a casi cinco páginas de guión (que se supone que es lo normal) pero se trataba de unas acciones muy
breves y de un diálogo largo pero sin complejidad técnica (los personajes de Verónica y Adolfo hablan sentados en el sofá). En principio, un plan de rodaje que se podía completar sin problemas entre las cinco de la tarde y las diez de la noche. Y así fue.

No hay mucho que contar sobre aquella jornada. Todo fue bien, según lo
programado. Ni siquiera hizo demasiado calor. Por eso, aprovecharé para hacer algo que me gusta hacer de vez en cuando en este blog: reflejar mis impresiones sobre los actores y los miembros del equipo. Hace unas semanas dediqué un post a Mont Plans. Hoy –si los chicos me lo permiten– seguiré con las damas. Ladies, first. Más adelante dedicaré una entrada a Adolfo, Roger y –por supuesto– Xavi. Pero hoy la protagonista será Laya Martí. 

En principio, el personaje de Verónica lo iba a interpretar otra conocida
actriz. Habíamos hablado con su agente y la actriz se mostró tan generosa como para aceptar las condiciones (que básicamente eran: no podemos pagar a nadie). Estaba todo confirmado pero al final no pudo ser por el cambio de fechas del rodaje. El rodaje se pasó de mayo/principios de junio a finales de junio/julio. Las nuevas fechas coincidían con la boda de la actriz y –obviamente– no pudo ser. Entonces empezó una carrera frenética por encontrar otra actriz. Emili –el director de casting– propuso una serie de actrices que encajaban perfectamente. Pero todas tenían compromisos. Empecé a preocuparme. Faltaban pocas semanas para el rodaje y aun no teníamos la actriz para interpretar a Verónica. Es más, llegué a temer que el rodaje corriera peligro por no tener la actriz adecuada. A Emili se le habían acabado los recursos. Entonces, como solía pasar, a última hora, a la desesperada, llegó el rayo de sol. Xavi me habló de una actriz a la que quizás le podía interesar el personaje de Verónica. Al principio, tengo que reconocer, que no me sonó el nombre. Pero empecé a investigar un poco y pronto me di cuenta de que sí sabía quién era esa actriz. La había visto en un par de películas ¡y que películas! Una era Yo soy la Juani de Bigas Luna y la otra Los amores pasajeros de Pedro Almodóvar. No necesité más para saber que se había producido otro de esos pequeños milagros y que el destino, la casualidad, o como queremos llamarlo, nos había puesto en contacto con la actriz ideal. Laya me envió un correo electrónico con su curriculum y algunas fotos. Pero no hacía falta. La decisión ya estaba tomada.

Con Laya, muchas cosas encajaban. Mientras que de los personajes de Dani, Eduardo, Adolfo y Soledad siempre tuve una idea mental muy clara, a Verónica nunca la tuve tan clara. Lo único que tenía claro es que quería un personaje con mucho carácter, capaz de asustar y mantener a raya a Eduardo, pero sin perder la feminidad. Dicho de otra forma, quería huir del tópico de la ‘camionera’ (con todo mi respeto por las camioneras). Y, por lo que sea, no me resultaba fácil imaginar aquel personaje. Por eso tenía muchas dudas sobre el personaje de Verónica y su planteamiento me hizo perder algunas noches de sueño. Pero Laya acabó de definirme aquel personaje. Por otra parte, Jota –el director de arte– completó el personaje al hacerme su propuesta estética. Verónica en palabras de Jota iba a ser una chica “dura pero frágil con tatuajes e inspiración pin-up”. Mi primera impresión fue la de sorpresa. Me costaba mucho imaginar ese cocktail. Pero sabía que podía confiar en Laya y Jota. Y eso hice. El primer día que vi a Laya caracterizada se me disiparon todas las dudas: habíamos encontrado la Verónica que buscaba.

En cuanto a Laya, mi impresión es estupenda. En todo momento se portó muy bien conmigo, con mucha generosidad. Desde la primera secuencia, me sorprendió la energía, el tono de su interpretación. Era lo que necesitaba el personaje de Verónica: fragilidad y fuerza, carácter y sensibilidad. Ahora que además hemos completado la edición de la película, me doy cuenta de otra cualidad que ya observé pero que ahora se me hace más evidente: la frescura de su interpretación. Laya aporta mucha frescura y energía a Los amores inconclusos. 

En estos días en que me preguntan tanto que siento al ver la película,
siempre digo que yo no puedo ver la película como la vería cualquier
espectador. Yo veo la película y mil cosas más. Y –no sé bien porqué– una y otra vez me viene a la mente la imagen de Laya en la habitación de maquillaje, durante horas, con Eva y el resto de su equipo maquillándola, peinándola, poniéndole los tatuajes. Unos tatuajes que por cierto, como era de esperar y sobra decir, no son más que el fruto de un elaborado trabajo por parte del equipo de maquillaje. Ignasi, el autor de esos tatuajes, hizo un gran trabajo. Como anécdota, recuerdo un día se produjo una confusión y los tatuajes acabaron en el brazo que no correspondía. Fue necesario borrarlos y ‘maquillarlos’ de nuevo en el otro brazo. Eso nos retraso aquel día más de lo esperado. Pero son cosas que pasan en cualquier rodaje.

Ya solo me queda decir, gracias Laya. Gracias por tu generosidad, tu
estupenda interpretación y las largas horas en vestuario, peluquería y
maquillaje.

Memorias de rodaje: novena jornada

Y vamos a por la novena jornada de rodaje. En las memorias de esta de jornada me gustaría centrarme en una de las actrices. El ‘motor’ se había programado a las 11:15 y el fin de rodaje a las 18:00. Se alargó un poco y se hicieron casi las ocho. Pero aquel día había mucho que rodar. Nueve páginas de guión, que es mucho (lo recomendable son cuatro paginas por jornada). Y en todas aquellas secuencias la protagonista era Mont Plans. Era, sin duda, la “jornada Mont”.

Siento un gran respecto y admiración por las grandes damas de la interpretación. Y para mí sería un privilegio poder trabajar con, por lo menos, algunas de ellas. Es más, considero que es uno de los alicientes de hacer películas. Trabajar con esos actores con los que has crecido. Todo un honor y privilegio. La primera vez que vi a Mont fue en el teatro municipal de Sabadell “La Faràndula”. La obra era la mítica “Cómeme el coco negro” de La Cubana. Todos aquellos actores me parecieron tan divertidos, tan espontáneos, que me convertí en todo un fan de La Cubana. En aquellos años, me refiero a cuando iba al instituto, luego a la universidad, no me perdí ni un solo espectáculo de La Cubana. Mont Plans fue combinando su trabajo en La Cubana con otros en Dagoll Dagom. Otra formación teatral de la que también me consideraba fan. Y del teatro, Mont pasó a la televisión. Recuerdo que esperaba, incluso con impaciencia, el siguiente episodio de Teresines, S.A. Una serie que recordamos con mucho cariño los seguidores de TV3. Tanto que, después de más de veinte años, la volvieron a reponer este verano. Y ya por entonces pensaba que algún día haría una película y trabajaría con Mont Plans.

¿Cómo entramos en contacto con Mont? Lo cierto es que fue todo muy casual. Emili propuso a Mont que participara en la versión escénica de esta historia: El Sexe dels Àngels. Mont aceptó con la condición de que los papeles de personas discapacitadas fueran interpretados por actores con discapacidad. Y así fue. Cuando Emili me dijo que Mont interpretaría el papel de Soledad en el teatro, me alegré mucho. Me pareció una noticia estupenda. Aunque solo fuera porqué podría ver a Mont de nuevo en escena. Felicité a Emilio y le confesé mi sana envidia por contar con una de las grandes actrices de la escena catalana. Cuando nos pusimos a hacer el casting de la película se barajaron varias posibilidades. Siempre hay que jugar con varias cartas. Mi primera opción era Mont pero pensaba que no aceptaría porque si en el teatro había pedido que los actores fueran actores con una discapacidad real, posiblemente para la película haría lo mismo. Pero el personaje de Dani no podía interpretarlo un actor parapléjico porqué hacia al final de la película (ahora no quiero desvelar nada) hay unas secuencias muy complejas que requieren un actor capaz de mover todos los músculos (incluidos los de las piernas). Por otra parte, preveía que el rodaje se iba a desarrollar en unas condiciones duras por la carencia de medios y las condiciones de accesibilidad (como así fue) podían ser nulas. Afortunadamente, al final, Mont aceptó el papel y me sentí muy, muy feliz. Tendría el gran privilegio de trabajar con Mont Plans.

Sabía que Mont era una actriz de primera. Pero aun así me sorprendió. Es ahí donde descubres porqué algunos actores han llegado a donde han llegado. En primer lugar, me sorprendió su modestia. Mont se preguntaba una y otra vez si daría la talla en el papel. ¿Cómo podía preguntarse eso? Por supuesto que la dio y mucho más. No podía ser de otra forma. Pero los ‘grandes’ saben bien que nada se debe dar por hecho. Nunca hay que bajar la guardia. Por otra parte, es sorprendente el abanico de recursos interpretativos de Mont. Tanto en la faceta cómica, como en la dramática. Posiblemente conocemos más a Mont por su faceta cómica que por su faceta dramática. Pero el día que rodamos las secuencias en el hospital, todos nos emocionamos. Al salir de la habitación donde habíamos rodado, una enfermera me dijo que no había visto nada pero que se había emocionado mucho escuchando a Mont. Con eso lo digo todo. Pero mucho más que esas grandes –enormes– dotes interpretativas, me sorprendió la humanidad de Mont. En ningún momento dejó de bromear, de animar al equipo, de repartir sonrisas y buen humor. Un día nos traía repostería de una pastelería cercana a su casa, otro día nos regalaba a todos un CD con la música de su espectáculo Chaise Longe… siempre había un detalle, una sonrisa, unas palabras de ánimo. Y creo que no era fácil mantener el tipo en un rodaje de guerrilla-guerrilla en el que ni siquiera había sillas para sentarnos todos. Por lo menos a mí, Mont me dio toda una lección de profesionalidad y saber hacer. Gracias, Mont.

Creo que todas estas cosas que he explicado se notarán –y mucho– en la película. Mont nos ha hecho un gran regalo a todos interpretando el personaje de Soledad. Espero que lo podamos ver pronto. Aunque eso, ya lo sabéis, dependerá de factores que no podemos controlar. En especial, dependerá del festival en que se estrene la película. Pero todo llegará.

This is the END! Por el momento ;)

Bueno, en realidad ahora la película es cuando comienza. Es decir, a partir de septiembre le daremos forma: ensamblar, hilar, mezclar todas las secuencias y escenas rodadas para que configuren los 100 minutos de metraje previstos.

Hace dos años que comenzamos a preparar “Los Amores Inconclusos” y el pasado 24 de julio dimos la voz final de ¡Corten! a la más difícil, y a la vez la más bonita: rodar. Han sido 24 jornadas de rodaje, con más de 25 personas trabajado de 8 a 20 horas, con muy poco presupuesto, pero con gran profesionalidad, entrega, dedicación e ilusión. Ha sido una aventura irrepetible (cada rodaje nunca es igual) y muy enriquecedora para todos.

Ahora es el momento de que todas y todos descansemos.

Gracias a Frank, Emili, Roger, Laya, Xavi, Mont, Adolfo, Joan, Eric, Marta, Daniel, Miriam, Noelia, Laia, Marga, Cristina, Carlota, Jordi, Mónica, Daniel, Facun, Sara, Alberto, Marcos, Gonzalo, Xavier, Jose Antonio, Juanjo (Jota), Elisabet, Eva, Montse, Ignasi, Jorge, Manuel, Ana, María y Ernesto. A Emilio José, Merce, Rosa, Oscar, Judit y Maribel. A Sonia por sus canciones.  Gracias, también, a NH Super Pau Claris, Cafetería Restaurante La Trobada, Residencia Els Amellers, Video Instan, Clínica del Pilar, Els Pagesos Music Bar, Ignasi Rus Altura, Victoria Hernando, Cristina García, Cooperativa Radio Taxi Metropolitano de Barcelona, María Teresa Toro, Susana, Jeremy, Ayuntamiento de Barcelona y Barcelona Plató, La Escuela del Cine y ECIB. ¡Y perdón si nos olvidamos a alguien!

Feliz Verano amigos de “Los Amores Inconclusos”.