¿Y ahora qué? (2)

Hace algunos años, Jesús y yo entrevistamos a Isabel Coixet para el documental La Mirada Ausente (2009). La prestigiosa directora nos explico su aventura con Cosas que Nunca te Dije (1996). Isabel Coixet sacó adelante su segundo largometraje sin subvenciones ni ayudas. Hipotecó su casa y recurrió a sus  ahorros para rodar la película. Una vez terminada, la pregunta era: ¿y ahora qué? Isabel llamó a la puerta de todos los distribuidores/agentes de ventas. Pero nadie quiso ver la película. La directora no sabía que hacer. Entonces decidió enviar la película al festival de Berlín. Les encantó y la seleccionaron. A partir de ahí, todo es historia. Cosas que Nunca te Dije triunfó en Berlín y los distribuidores que no quisieron ver la película ahora llamaban a su puerta.

Con Los Amores Inconclusos (2015) pensamos hacer algo parecido. En estos momentos estamos enviado la película a distribuidores/agentes de ventas. Los agentes de venta son profesionales que conocen bien los mercados y cómo distribuir una película de forma óptima. Sería estupendo poder asociarnos con un distribuidor o agente de ventas en esta aventura. Por supuesto, eso no depende de nosotros. En poca semana sabremos si hay algún distribuidor/agente de ventas interesado en Los Amores Inconclusos. En caso de no encontrar un distribuidor, algo que es probable que pase, la enviaremos a diferentes festivales (si hay un distribuidor, será el distribuidor el que se encargue de enviarla a festivales). Y ahí empezará todo. Tal y como explicábamos en el dossier de la película, con o sin agente, nuestro plan es iniciar el recorrido de Los Amores Inconclusos en un festival de cine. Unas semanas después arrancará Los Amores Inconclusos Experience: una semana llena de eventos y contenidos que culminará con el estreno “oficial” de la película. Los Amores Inconclusos Experience incluirá dos fiestas preestreno exclusivas en Barcelona y Madrid para mecenas y colaboradores antes del estreno “oficial”. Estamos deseando que llegue ese momento para reunirnos todos. Aunque de momento no podemos dar ninguna fecha. Todo dependerá de las fechas del festival de estreno.

Seguiremos informando.

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¡Ya tenemos película!

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felicidades

Estimados mecenas y colaboradores:

Nos dirigimos a vosotros para comunicaros que por fin tenemos la película. Gracias y felicidades a todos: ¡LO HEMOS CONSEGUIDO! Este momento tan gratificante no habría sido posible sin la colaboración de todos y cada uno de nosotros –mecenas y colaboradores. Creo que tenemos motivos más que suficientes para sentirnos orgullosos de este gran esfuerzo colectivo. Gracias al esfuerzo de todos, ahora tenemos una película que se ve bien, que se escucha bien, que explica una historia coherente e interesante, con una estética fresca y desenfada, y unas interpretaciones estupendas.

Y ahora… ¡que empiece el espectáculo! A partir de este momento centramos todo nuestro esfuerzo en llevar a la pantalla en las mejores condiciones posibles LOS AMORES INCONCLUSOS para que podáis verla y disfrutarla como se merece. Os mantendremos puntualmente informados a través de las redes sociales y del blog de la película. Nuestro agradecimiento infinito por haber hecho realidad este sueño.

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Volver

Cómo en el título de una de las películas de Almodóvar. Volver, siempre volver. La semana pasada, un año después del inicio del rodaje volví a los muchos escenarios de Los Amores Inconclusos. Me volví a encontrar con (casi) todos los actores (los que estaban en Barcelona) y regresé al piso/set de rodaje. Esta vez, eso sí, de otra forma. Por supuesto, mucho más relajado. Con la película ya casi terminada. Con la certeza de que este no será un amor inconcluso. Todo lo contrario. Será un amor concluso… ¡y bonito!

Uno de los momentos más curiosos durante ese breve regreso fue el ver el “making of” que está montando Pau Aguiló. En realidad fue todo un shock. Por un momento, aunque esta vez en una pantalla y con la distancia que eso da, todo volvió a tomar vida. De repente, el equipo volvía a tomar vida. Fue como viajar en el tiempo pero esta vez viéndolo todo desde fuera, desde otro punto de vista. No me reconocía a mi mismo. En realidad tenía la sensación de no reconocer nada. Ahora entiendo bien a que se refieren los directores que tanto admiro cuando dicen que durante un rodaje el mundo desaparece. El director se sumerge en el universo de la historia, del rodaje, y no hay nada más. Es más, me parecía no haber estado allí. Me parecía el “making of” de otra película. Pero no, era la nuestra. Supongo que eso nos pasará un poco a todos los que hemos formado parte del equipo de rodaje. Durante los días de un rodaje, cada miembro del equipo está atareado con sus responsabilidades. No queda tiempo para mucho más, ni para fijarse en otros detalles. El “making of” es una gran oportunidad para ver toda esa locura que es un rodaje desde fuera.

Otro aspecto que me llamó mucho la atención es lo bien que se “ve” en el “making of” la gran mentira que es hacer cine. En el “making of” definitivo (lo que vi fue una maqueta) nos hemos propuesto insertar imágenes (reales) de la película seguidas de imágenes del rodaje de esa secuencia. Creo que puede ser divertido ver primero imágenes de la película en la que se ve todo muy bien “colocadito” y después imágenes de todo el caos de cables, luces y gente detrás. Pau me comentó que a él, personalmente, le interesa mucho ver en los “making of” como el director y su equipo dan instrucciones a los actores. En el “making of” se encuentra eso y mil cosas más. Todo eso, si queréis, lo podréis ver  el DVD/Blu ray de la película. Eso sí, os recomiendo que veáis primero la película y luego el “making of”. Por aquello de ver primero la “magia” y luego el “truco”.

En cuanto a nuestro particular “referéndum vinculante” para elegir el cartel de la película, en breve lo pondremos en marcha. Esperamos vuestra participación. Una vez más, muchísimas gracias a todos por todo y por vuestra santa paciencia.

¿… y ahora qué?

No está mal, las memorias de rodaje nos han llevado siete meses. Pero, ¿ya está? Tras finalizar el rodaje de Los Amores Inconclusos, mucha gente me preguntó si ya estaba la película. La respuesta es que aun quedaba mucho trabajo. El rodaje de una película es solo una parte del proceso. Quizás la más compleja, o por lo menos la más “ruidosa”. Después viene la postproducción. También me han preguntado más de una vez en que consiste exactamente la postproducción. Esta entrada va por aquellos que aun no conocen el proceso y sienten curiosidad.

Tras el rodaje de Los Amores Inconclusos, estábamos todos agotados. Además empezaba agosto. Así que nos fuimos todos de vacaciones. El proceso de postproducción no empezó hasta octubre (que es cuando todos los implicados habíamos vuelto de vacaciones). Lo primero que hay que hacer, una vez rodada la película, es una serie de procesos técnicos. Entre ellos, la conversión de las imágenes. Las imágenes rodadas son muy grandes y hace falta un ordenador muy potente para poder trabajarlas. Como hemos tenido que trabajar con nuestros equipos personales (que no son tan potentes como nos gustaría) fue necesario hacer una copia de todas las secuencias en definición estándar (calidad DVD) para poder editar la película de forma fluida. Porque eso es lo primero que hay que hacer: editar la película.

La edición consiste en seleccionar el mejor material rodado y ponerlo en orden –es cuando realmente se “hace” la película (o por lo menos cuando toma forma). Durante el rodaje se grabaron miles de “clips”. Los “clips” son, por decirlo así, trocitos de película. Un “clip” es el fragmento que se graba desde la orden de “acción” hasta la de “corten”. Una secuencia puede consistir en un solo “clip” o plano (entonces se llama “plano-secuencia”) o en varias decenas de planos. Antiguamente, ese trabajo se hacía cortando trocitos de películas y pegándolos unos a otros. Eso era el “montaje”. Hoy en día, lo habitual es trabajar desde el principio con sistemas electrónicos. Por supuesto, en un flujo de trabajo electrónico no hay película ni nada que cortar. Se hace todo con ordenadores, de forma virtual. Cuando se hace así, lo propio no es hablar de “montaje” sino de “edición” (en concreto de “edición no-lineal”). Al final la película consiste en miles de “trocitos” de video colocados uno detrás de otro, de forma oportuna, para crear un todo coherente. Ese trabajo, como ya sabéis lo hizo Sara Sebastián. Que por cierto, ha hecho un trabajo excelente. Se ha dejado los ojos mirando miles de “trocitos” de video, dándoles forma y coherencia. Gracias, Sara.

Una vez editada la película, más o menos podemos decir que está, o hacernos una idea precisa de cómo será, pero aun queda mucho que hacer. Lo siguiente es montar el sonido, que es algo que está haciendo Jorge. ¡¡Gracias, Jorge!!. El montaje de sonido se parece a la edición de imágenes. Durante el rodaje, Jorge y su equipo grabaron el sonido con una grabadora de cuatro canales. Cada canal es la entrada de un micrófono. Es decir, si en una secuencia hablan dos personajes, lo habitual es utilizar un micrófono para seguir a cada actor y un tercer micrófono para grabar el sonido ambiente. Eso implica que al final tienes una grabación con una voz, otra con la otra y una pista con un poco de todo (el sonido ambiente). A todo eso hay que darle forma. Es necesario mezclar las diferentes pistas, ajustar el volumen para que un actor no se escuche más bajito que el otro, poner un sonido de fondo que cree “ambiente”, etc. Un trabajo que requiere muchísima dedicación. La edición de sonido no puede hacerse hasta que la película está editada. No tendría sentido editar sonido que no se va a utilizar. Tampoco se puede editar el sonido si no se sabe como será exactamente la secuencia. Pero el “sonido” no se acaba aquí. Otra parte muy importante es producir y añadir la música de la película. En este apartado, nos encontramos con dos tipos de trabajo: la música de fondo y las canciones. Otra trabajo complejo y que requiere mucho talento y profesionalidad. En este apartado hemos tenido la inmensa suerte de contar con la generosa colaboración de Sonia Santana. Gracias, Sonia.

Pero, ¿ya está la película? Me temo que aun no. Aun nos faltan, por lo menos, dos procesos importantes. El primero es el “etalonado” o corrección de color. ¿En qué consiste exactamente? Me resulta más fácil explicarlo con un ejemplo. Tomemos, por ejemplo, una secuencia en la que un personaje habla con otro. En este tipo de secuencias es habitual grabarlas en un plano/contra-plano. Es decir, grabamos a un personaje hablando con el otro de espalda. Después grabamos al personaje que estaba de espalda de frente y al que hablaba ahora de espalda. Luego editamos esas imágenes de forma que “pasamos” de un personaje al otro. Pues ahora imaginemos que uno de los personajes lleva una camisa de color verde. Lo más habitual es que entre un plano y el otro la camisa cambie ligeramente de color (cuando se cambia de punto de vista los colores suelen cambiar ligeramente). Si no hacemos nada, se verá raro, una imagen no “pasará” bien a la otra. En un plano la camisa se verá verde-verde y el otro verde azulado. Para solucionar ese tipo de problema existe la corrección electrónica de color que se hace con unos programas informáticos especiales. Pero no solo eso, a veces una imagen está demasiado oscura, o demasiado clara. La corrección de color electrónica permite ajustarlo todo de forma que las imágenes se vean como se tienen que ver, que los colores sean los que tienen que ser. Eso es estrictamente la “corrección de color”. Otra aplicación del “etalonaje” es “pintar” la película con intención artística. ¿No os habéis fijado nunca que en algunas películas todo parece tono “café con leche” o verdoso?

Edición de imágenes, montaje de sonido, montaje musical, corrección de color, más conversiones (ahora a la calidad original)… ¿qué más falta? Los títulos de crédito, el subtitulado, el marketing (carteles, material promocional, etc.). Mucho trabajo, sin duda. Nada nos hubiera gustado más que poder pagar a los profesionales que tan generosamente nos han ofrecido su tiempo, trabajo e ingenio. Tal y como se merecen. Si hubiera sido así, si nos hubiéramos podido dedicar a jornada completa, la película habría estado para febrero o marzo. Pero no ha sido así. Todos hemos tenido que compaginar nuestros trabajos remunerados (trabajos en muchas ocasiones muy absorbentes) con la post-producción de Los Amores Inconclusos. Aun así, poco a poco, paso a paso, avanzamos y cada vez falta menos para que ¡por fin! podáis ver vuestra película.

Memorias de rodaje: vigesimocuarta jornada… ¡y última!

Miércoles, 24 de julio. ¡Última jornada de rodaje! Me desperté y me dije –lo hemos conseguido… ¡lo hemos conseguido! Había sido duro, fueron meses nadando a contra corriente, apurando al máximo, sufriendo la carencia de recursos, pero allí estábamos. (Literalmente) tres secuencias más y habríamos rodado toda la película. Me sentía exhausto. Creo que nunca me había sentido tan cansado. Pero por otra parte sentía un gran alivio. También me daba cuenta de que aquello me había (nos había) hecho más fuerte(s). A pesar de todas las contrariedades, de los malos momentos, de las incertidumbres, había valido la pena. Nunca una experiencia había resultado tan enriquecedora. Por supuesto, (de eso estoy convencido) la próxima vez (me refiero a la próxima película) será todo muy diferente. Pero había que vivir aquella experiencia, aquel bautismo de fuego.

Tocaba rodar dos secuencias muy breves y otra larga –la más dramática y terrible de toda la película. Pero como ya comenté la semana pasada, me sentía seguro. Sabía que contaba con dos pedazos de actores: Xavi (Dani) y Adolfo (también Adolfo en la película). Tanto Xavi como Adolfo tenían que desnudarse emocionalmente. Xavi, además, tenía que desnudarse físicamente. No era un capricho. Sentía que no podía ser de otra forma. Es el momento en la película en que ambos personajes echan el resto. Pero todo, todo. El momento cumbre de la historia. Después hay algunas secuencias más (siempre hay que cerrar las películas) pero es en ese momento ¡zas! Es cuando aflora con más intensidad el drama y el dolor más profundo de ambos personajes. Después de ese momento, ni Dani ni Adolfo vuelven a ser las mismas personas. Pasan a ser otros. Ahora me doy cuenta de lo difícil que era interpretar aquella secuencia. Pero tanto Xavi como Adolfo estuvieron ENORMES. Nunca podré darles suficientemente las gracias. Hubo lágrimas, sudor, mocos… todo un torbellino de emociones muy duras. Aun cuando veo esa secuencia –y ya la he visto unas cuantas veces– sigo emocionándome. Tengo mucha curiosidad por ver como reacciona el público en una sala cuando se proyecte la película (que por cierto, ya falta menos).

Pero no pretendo hacer ningún “spoiler”. En todo caso no tardó en llegar la última orden de “corten”. Ya estaba. Habíamos rodado toda la película. Hubo un aplauso por parte de todo el equipo, felicitaciones, sonrisas y expresiones de alegría y satisfacción. En la habitación que había servido como plató de la habitación de Dani, nos esperaban unas botellas de cava y algo de picar. Me resulta difícil explicar las sensaciones que viví en ese momento. Por supuesto, sentía una gran sensación de alivio. Pero por otra parte me preguntaba si todo aquel material que habíamos rodado, una vez montado, tendría coherencia. En todo caso, lo que si tenía claro es que habían sido unos meses muy intensos, ¡demasiado intensos! Haría falta cierto tiempo para digerir aquella experiencia, para sacar conclusiones útiles. Diez meses después, cuando escribo estas líneas, aun estoy en eso. Pero volvamos a aquel 24 de julio de 2013. Me despedí de todos los miembros del equipo. Les di las gracias más sinceras por haber hecho posible aquel sueño. Poco a poco se empezaron a ir todos y creo que eran sobre las siete de la tarde cuando cerré la puerta del piso/sede/plató. Todo era silencio.

Memorias de rodaje: vigesimotercera jornada

Martes, 23 de julio. Penúltima jornada de rodaje. ¡Qué alivio! Hasta el aire es diferente. No es ningún secreto que este rodaje, por lo menos para mí, no solo fue un primer rodaje, sino que también un rodaje duro. Las cosas se habían complicado demasiado pero habíamos salido adelante. Mucha gente empezaba a decirme –debes de estar contento, lo has conseguido– A lo que yo respondía –lo hemos conseguido– (en plural, no en singular). Aquel era un proyecto de todos, no solo mío. Y a eso añadía que aun no podíamos cantar victoria, quedaban dos jornadas más de trabajo. Y no eran dos jornadas fáciles. Por supuesto, todo indicaba que saldríamos adelante. Si habíamos sobrevivido 22 jornadas, podíamos salir adelante dos jornadas más. Cuando digo que aquellas jornadas no eran fáciles, lo digo por su contenido dramático. Ya cuando escribí por primera vez aquellas secuencias, me di cuenta de lo difíciles que eran. Debían quedar creíbles (algo que no era fácil) o la película no funcionaría. Por eso las programé al final de todo. Para que los actores que interpretaban los papeles de Dani y Adolfo estuvieran bien “rodados”. Aquel martes, Xavi Duch (Dani) debía hacer el “más difícil todavía”.

Por suerte, a aquellas alturas ya sabía de lo que era capaz Xavi y eso me hacía estar tranquilo. Xavi es un actor excepcional que, con un poco de suerte (creo que la suerte siempre juega un papel en todo esto), llegará a destacar y mucho. Espero, algún día, verlo (premiado) en una gala de los Goya o similar. Y no lo digo por decir. Lo digo con absoluta convicción. Si Los Amores Inconclusos sirve para darle un primer empujoncito, me sentiré más que orgulloso. Pero Xavi no solo es un gran actor, es una persona estupenda. Sencillo, profesional, cooperador y con un sentido del humor y simpatía insuperables. En el rodaje le llamaban el “nino” (“muñeco” en catalán). Porque de alguna forma era nuestro “nino”. Creo que puedo decir, en nombre de todos, que le cogimos mucho cariño a Xavi. Todos. Siempre con una sonrisa y de buen humor (y a veces no era fácil estar de tan buen humor y con una actitud tan positiva).

Llegué a Xavi gracias a Roger Berruzo que había trabajado con él en el teatro. Gracias a los dos. Pedí referencias a Emili (que en todo momento me asesoró con los actores) y me dijo que era perfecto para el papel. Vi unas fotos de Xavi y daba el físico perfectamente. Más tarde nos vimos en el hotel Ommm de Barcelona y el trato estaba cerrado. Ahora –tras ver la película– no me puedo imaginar a otro actor en el papel de Dani. Era un papel difícil, que requiere un actorazo “de Goya”. Tuvimos mucha suerte y lo encontramos. Como anécdota, recordar que en aquella primera reunión, Xavi me comentó que el personaje de Dani era un reto para él porque era muy dramático. Que a él lo que le gusta es reír y que se siente más cómodo en papeles cómicos. Le respondí que lo sentía, pero que le iba a tocar llorar… y mucho. Durante el rodaje, Xavi me dijo más de una vez –¡cuánto me haces llorar! Pero, todo sea dicho, ¡qué bien lo hace! Para ambientarse en el rodaje, Xavi escuchaba música que le traía recuerdos tristes en un reproductor de MP3. Antes de rodar las secuencias más dramáticas estaba (como siempre) alegre y sonriente. Luego se metía en una sala con las ventanas cerradas, sin nadie más, se sentaba en la silla de ruedas, escuchaba música… y, como por arte de magia, salía transformado de allí. Quién salía de aquella habitación no era Xavi, si no Dani (el personaje). Con expresión frágil, con mirada de animal herido, con lágrimas a punto de saltar. Tras la orden de “acción”, aquellas lágrimas saltaban. ¡Y cómo saltaban! Lágrimas, mocos, sudor y todo el dolor que esconde el personaje de Dani.

Sara Sebastián (la montadora), a medida que montaba la película, me decía – ¡Pero que pedazo de actor! Están todos muy bien. Pero este chico… ese chico está de Goya– Como en toda película, sé que habrá cosas que gustarán a unos y que no gustarán a otros. Eso es inevitable. Pero de lo que si que estoy seguro es de que habrá unanimidad en lo que se refiere a la actuación de Xavi. Todo el mundo estará de acuerdo en que Xavi “está que se sale”. Bueno… eso no tardareis mucho en verlo. En cuanto a mi (esto, por supuesto, es extensivo al resto del reparto) ha sido un placer y todo un honor poder trabajar con Xavi Duch.

Memorias de rodaje: vigesimosegunda jornada

Lunes, 22 de julio. Jornada número 22. Entrábamos en la última semana de rodaje. Muy al principio de estas memorias de rodaje explicaba que tenía la sensación de haber hecho despegar un gran “jumbo” (por cierto, construido con material de reciclaje y de forma acelerada). Un “jumbo” que además debía atravesar todo un océano – el inmenso océano de un largo. A aquellas alturas, siguiendo el símil, ¡por fin!, veíamos la pista de aterrizaje. Y no solo eso. Todo indicaba que íbamos a tener un aterrizaje, por lo menos, correcto. En esos momentos me empezaron a asaltar dudas que no me había planteado antes. O mejor dicho, que ni siquiera había tenido la opción de plantearme antes (estaba demasiado ocupado en otras batallas). ¿Cómo quedaría todo aquel material (imágenes y sonidos) una vez montado? ¿Cuadraría unos planos con otros?, ¿Realmente se podría montar una película (por lo menos una película digna)?

Durante la locura de las primeras semanas una tarde hice una escapada (en realidad la única escapada que hice durante todo el rodaje). Fue un día en que el rodaje acabó pronto. Necesitaba salir del piso/set de rodaje en el que estaba viviendo y bajé a CCCB donde había una estupenda exposición sobre Pasolini. Sin duda, aquel era el mejor momento para ver aquella exposición. En ningún otro momento de mi vida podría haber entendido mejor las vivencias que se reflejaban en aquella exposición. Recuerdo de forma muy especial la sala dedicada a la primera película de Pasolini. En ella, había grabaciones y textos sobre las memorias de aquella primera película. Pasolini confesaba que durante los tres primeros días de rodaje fue incapaz de dormir más de cinco minutos seguidos. Se despertaba una y otra vez pensando si lo que estaban filmando tendría algún sentido, si los planos encajarían. No sé si eso les pasa a todos los directores noveles. En todo caso, las palabras del gran maestro me hacían pensar que en eso no era el único. Creo que ya comenté que, después del rodaje, más de una noche me desperté pensando si realmente tendríamos películas. Si los planos montarían/encajarían bien. Ahora sé que sí. Los planos se podían montar y Sara (la montadora) ha hecho un gran trabajo. ¡Qué alivio!

En cuanto a aquella jornada, rodábamos en casa de Emilio (artífice, padre y coguionista de Los Amores Inconclusos) y Susana (¡Gracias por tu generosidad sin límites!). Además, contábamos con la aparición muy especial de Rosa Cadafalch. Rosa fue una de las actrices en la versión escénica de esta historia. Rodábamos las secuencias en que Dani visita a Teresa, su madre. Tanto Xavi como Rosa (¿¡cómo no!?) estuvieron estupendos. Con actores de esa talla es fácil. Una vez editadas, son unas secuencias muy bonitas y entrañables. Fue una jornada muy agradable. No sé si era solo sensación mía o si era algo más generalizado. Me parecía notar ya cierto alivio en el ambiente. El alivio de saber que se acercaba el final, que ya habíamos hecho lo más difícil y que demás, habíamos cumplido una misión que no era fácil. Pero aun quedaban dos jornadas más. Dos jornadas en las que había que rodar las que eran posiblemente las secuencias más intensas (debido a su contenido dramático) de la película. Para rodar aquellas secuencias hacían falta dos grandes actores y, por suerte, teníamos esos actores. Pero todo eso lo cuento la semana que viene.